CABALLOS Y TERAPIA DEL LENGUAJE. AUTISMO DIARIO.

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Las terapias ecuestres son un tipo de terapias asistidas con animales practicada de forma complementaria a las terapias tradicionales con fines de rehabilitación para un amplio espectro de trastornos tanto físicos como mentalesi.

Los beneficios físicos se han observado en una gran variedad de aplicaciones, entre los que se encuentran los problemas posturales, del equilibrio y de la coordinación dinámica general, del tono y la flexibilidad muscular, etc. También, se ha llegado a señalar que la terapia con caballos puede resultar más eficaz que la terapia convencional para tratar las asimetrías musculares del tronco y la cadera y para mejorar el desarrollo motor grueso de las personas con dificultadesii.

Desde el punto de vista de los beneficios mentales, se existe un importante número de investigaciones que hacen referencia a los beneficios de la terapia ecuestre en chicos con problemas de socialización y con trastornos de conducta; en chicos con alto riesgo de exclusión social; en jóvenes que están en periodo de desintoxicación por abuso de substancias; en casos de graves trastornos de conducta o en trastornos psicóticos en situaciones en los que han fallado los tratamientos conductuales; en trastornos por déficit atencionales; en el incremento de las conductas comunicativas y de interacción en chicos con autismo; y, en programas de mejora de habilidades sociales y de habilidades de resolución de conflictosiii.

También aparecen en las bases de datos consultadas algunas investigaciones que hablan de la evidencia de los beneficios de la terapia ecuestre en el tratamiento de trastornos emocionales en alumnos de educación especialiv; en adolescentes con ingresos psiquiátricos por trastornos emocionalesv; en el tratamiento de trastornos de la ansiedad con adultosvi; en habilidades académicas a las que se accede a través de actividades lúdicas tales como el aprendizaje de números, letras y conceptos y en habilidades cognitivas como las habilidades de secuenciación de las tareas, la coordinación ojo-mano, la planificación motora, la orientación espacial, la atención, la memoria y la integración sensorialvii; y, en el incremento en la calidad de vida de muchas personasviii, incluyendo a personas diagnosticas con neurosis y psicosisix.

Como puede observarse, los estudios sobre los efectos favorables de las terapias ecuestres se han realizado sobre un importante número de ámbitos de intervención, demostrando en la mayoría de las ocasiones resultados altamente esperanzadores. No obstante, los trabajos son en su mayoría de tipo exploratorio adoleciendo de diseños rigurosos basados en estudios experimentales con grupos de control y con asignación aleatoria de los sujetos a los gruposx.

Uno de los ámbitos sobre los que se están dirigiendo algunas investigaciones en los últimos años se centra en el estudio de los efectos del uso de los caballos en la estimulación y en la terapia del lenguaje.

A pesar de que los primeros trabajos sobre los efectos beneficiosos de la hipoterapia sobre los trastornos del lenguaje se realizaron en la década de los 80 por Dismukexi, hay que señalar que en la ultima década se han realizado la mayoría de trabajos que han centrado la atención acerca los efectos estimuladores de las terapias ecuestres sobre el lenguaje y la comunicación de las personas con diversidad funcional.

En ocasiones se ha llegado a considerar que las sesiones de hipoterapia son un contexto de rehabilitación más favorecedor que la rehabilitación clásica realizada en el contexto de gabinete convencional ya que los sujetos están más tranquilos, más motivados, y se produce un mayor número de interacciones a la par que se fomenta la toma de iniciativas en la comunicaciónxii y la atenciónxiii.

En concreto, los efectos de las terapias ecuestres han sido analizados con buenos resultados, en algunos ámbitos, por ejemplo, en la rehabilitación de algunos casos de afasiaxiv, en casos de autismo para fomentar las conductas comunicativasxv y la intención comunicativaxvi, en un caso de disartria del desarrolloxvii, en la rehabilitación logopédica aplicada a un caso de parálisis cerebralxviii, en varios casos de trastornos específicos del lenguaje y de la comunicaciónIX, en las disfonías funcionalesxix, y en los sistemas de movimiento orofaciales y respiratorios de las personas con trastornos del habla y del lenguajexx.

Los efectos facilitadores que aportan las terapias con animales en general y las terapias ecuestres en particular a la logopedia en este marco de atención han llevado a algunos autores, como por ejemplo a la profesora Carme Brun, a preguntarse si deberíamos considerar a la hipoterapia como una nueva forma de intervención logopédicaXVI.

No obstante, los trabajos que hemos aludido anteriormente, realizados casi exclusivamente en las dos ultimas décadas, están aportando resultados prometedores pero aun no constituyen un verdadero corpus científico sólido que aporte una evidencia suficiente desde el punto de vista clínicoxxi.

Pero a día de hoy podemos señalar la existencia de algunos indicadores interesantes que pueden hacer útil el uso de caballos en la rehabilitación del lenguaje ya que los trabajos aludidos han aportado algunas evidencias interesantes ya que a través de la equinoterapia se ha conseguido con carácter experimental mejorar el tono y la fuerza muscular, el equilibrio, la respiración, la motivación hacia la comunicación, la atención en la realización de tareas, la autoestima de los sujetos, la estimulación vestibular, el funcionamiento ejecutivo de los participantes (las capacidades de organización y de planificación), etc. Y, a todas luces, parece que estas variables están íntimamente relacionadas con el desarrollo del lenguaje y de la comunicación, ya que se entiende que tanto la producción del habla de manera eficiente como el uso funcional del lenguaje, requieren del funcionamiento integrado de un conjunto de sistemas altamente coordinados.

Para que la voz y el habla se produzcan de modo eficiente se requiere un ajustado mecanismo fisiológico apoyado en un correcto control postural, la eficacia de una correcta coordinación orofacial y un soplo de aire mantenido que permita la producción de los sonidos del habla. El tono muscular normal y la planificación motora han de coordinarse con el fin de crear la secuencia de los sonidos del habla en unidades significativas, sonidos cuya precisión es regulada por los sistemas sensoriales propioceptivos de los sujetos. Por otro lado, tanto la comprensión como la producción verbal en el contexto de la comunicación exigen un mínimo nivel de atención, de intención y de motivación hacia la comunicación, un buen ajuste sensorial y un sistema perceptivo y simbólico íntegro.

La equinoterapia aporta estimulación global sobre muchos de los sistemas implicados en la producción del habla y en el uso del lenguaje. El movimiento del caballo influye en el sistema sensorial, proporcionando la información sensorial integrada sobre distintos sistemas: el vestibular, el propioceptivo, el táctil, el auditivo y el visual (a veces también el olfativo). El sistema motor se ve influenciado por un conjunto de impulsos de naturaleza simétrica que influye favorablemente sobre el equilibrio del tronco, del cuello y de la cabeza, favoreciendo a su vez la realización de movimientos altamente coordinados. Por otro lado, los impulsos que el movimiento del caballo imprime sobre el jinete favorecen el sistema músculo esquelético facilitando relajación, elasticidad, fuerza y tono muscular. A su vez, este movimiento, favorece tanto la respiración como la circulación de retorno y el peristaltismo (téngase en cuenta que hay un grupo de personas con movilidad reducida para los que el movimiento del caballo funciona como un emulador de la marcha humana). Y, por último, como se ha apreciado en varias investigaciones, cuando se realizan las intervenciones logopédicas en el contexto de las sesiones de equinoterapia, los sujetos reducen sus conductas de rechazo a la terapia, aumentando su motivación hacia estas actividades y permaneciendo en ellas con mayor grado de atención y de motivación que cuando las sesiones de rehabilitación se desarrollan en los contextos típicos de gabinete.

Por tanto, tanto el movimiento del caballo como el efecto motivador del contexto de intervención pueden ofrecer al logopeda una interesante ayuda para abordar los trastornos del habla y del lenguaje a través de la facilitación de los sistemas fisiológicos comprometidos en la producción del habla y en el uso funcional del lenguaje.

 

Autores

Inés Magdalena García Peña

Andrés García Gómez

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